Ninjutsu & Bujinkan Dôjô

Ninjutsu

Orígenes e Historia

Existen numerosas teorías explicativas sobre el origen histórico de los ninja (忍者): la de las personas provenientes de China y Corea que migraban a Japón, la de los monjes ascetas y practicantes del budismo esotérico, la de los campesinos, la de los habitantes de las montañas… A menudo se generan debates sobre qué parte de estas teorías es cierta y cuál es falsa, aunque no deja de formar parte de la idiosincrasia del ninjutsu el hecho de que todo sea confuso.

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Si buscamos las raíces precursoras del ninjutsu, encontramos que el general chino Sun Tzu (544-496 a. C.) dedica un capítulo de su tratado sobre métodos/principios de estrategia militar (孫子兵法 - conocido en occidente como el “Arte de la Guerra”) a hablar sobre la utilización de espías; hace una clasificación y da una serie de recomendaciones.

Los registros japoneses más antiguos sobre el ninpô (忍法) o ninjutsu (忍術) que encontramos datan de la época del príncipe Shotoku Taishi (574-622 d.C.). En este período de la historia de Japón, el palacio imperial hacía uso de expertos de las artes militares, del espionaje y de las técnicas de guerrilla provenientes de la antigua provincia de Iga (actualmente Prefectura Mie).

En los años que seguirían a la muerte del príncipe Shotoku, estallarían luchas de poder entre las corrientes budistas y shintoistas, con el subsiguiente protagonismo de los monjes guerreros conocidos como yamabushi (literalmente, “guerreros de las montañas”). Estos guerreros, a menudo asociados con el fenómeno del ninjutsu, adquirieron un gran protagonismo en asuntos políticos y emplearon estrategias militares importadas de China para hacer frente a las tropas gubernamentales.

Los clanes Heike (también conocidos como Taira) y Genji (también conocidos como Minamoto, que acabarían estableciendo el primer bakufu o gobierno militar a finales del siglo XII) también mantuvieron vínculos estrechos con los yamabushi.

Durante el Periodo Kamakura (1192-1333) y el Periodo Muromachi (1336-1573), se produce una proliferación de los clanes de las provincias de Iga y Koga, donde se siguen desarrollando técnicas y estrategias de combate, así como métodos de espionaje. Nombres de familia como los Ôtomo, Hattori, Momochi, Fujibayashi o Kusunoki adquirirán un gran protagonismo en los siglos posteriores; sobre todo durante el período Sengoku o “período de Estados en guerra” (1467-1568 d.C.), cuando más aumentó la contratación de este tipo de servicios de tipo militar por parte de las distintas facciones.

Aunque en esta “Edad de Oro” del ninjutsu llegaran a coexistir más de 50 clanes diferentes en estas regiones, cabe destacar especialmente a los Momochi, que controlaban el sur de la provincia de Iga; los Hattori, que controlaban la zona central; y los Fujibayashi, que expandían su área de influencia no sólo en la zona norte de Iga, sino también en el sur de la provincia de Koga.

Entre los distintos jefes feudales que recurrieron a estos clanes para mejorar sus redes de inteligencia (mediante sistemas de comunicación de información a distancia, espionaje, etc.), encontramos figuras tan destacables como Takeda Shingen o Uesugi Kenshin.

Adentrándonos en el Periodo Edo (1603-1868 dC), encontramos que el propio Shogun Tokugawa Ieyasu empleó guerreros y estrategas vinculados con la región de Iga para organizar los nuevos cuerpos policiales y como instructores marciales personales, entre otros.

El mito

La imagen mitificada del ninja, representado a menudo como una figura vestida de negro, con capucha, que posee habilidades mágicas y sobrehumanas, también aparece por primera vez durante el Periodo Edo y, más concretamente, a finales del siglo XVII y bien entrado el XVIII. Es a partir de ese momento que la literatura, la pintura, el teatro y las leyendas populares comienzan a caracterizar al adepto del ninjutsu en ocasiones como un guerrero honesto con poderes psíquicos, otras veces con atributos demoníacos y misteriosos e, incluso, se le representa en escenas eróticas llevadas al extremo.

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Las leyendas sobre estos personajes a menudo les atribuyen la capacidad de volar, de caminar sobre el agua, de desaparecer en una nube de humo o, incluso, de convertirse en serpientes, ranas, pájaros y otros animales.

También es en esa época cuando se popularizan los términos ninja y ninjutsu. Hasta entonces, el término más utilizado en las crónicas guerreras para hacer referencia a este tipo de personas había sido el de shinobi o shinobi no mono, aunque existen más de cuarenta términos diferentes para referirse a ellos (según la época, la región, las familias y jefes feudales, o los atributos que se quisieran destacar).

Los siglos XVIII y XIX continuarían alimentando este mito y el siglo XX sumaría las interpretaciones occidentales, sobre todo con el ninja boom de los años 70 y 80, momento en que la figura del ninja se populariza en todo el mundo a través del cine, de la literatura y, posteriormente, de los videojuegos.

Definición

Después de este breve recorrido histórico, ¿cómo definimos el ninjutsu y cómo lo diferenciamos de la fantasía y de otras artes marciales?

En primer lugar hay que entender que el ninjutsu no puede encajarse dentro de ninguna categoría deportiva ni arte marcial conocido, dado que su evolución siempre ha permanecido secreta y al margen de una sociedad en constante movimiento. Así pues, para poder comprender mejor el fenómeno del ninjutsu, habría que realizar un análisis en profundidad de las prácticas de combate japonesas y de la propia historia de Japón, dado que éstas se encuentran íntimamente relacionadas.

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Hecha esta aclaración, intentemos dar una definición que nos sirva, al menos para empezar.

El ninpô es una kakutô jutsu (格闘術), o ciencia de combate y de supervivencia, nacida de la necesidad de predecir el peligro y protegerse de él. La actitud mental es lo que marcará la diferencia principal respecto a otras formas de bujutsu (武術 - artes marciales).

El ninjutsu puede ser entendido como el arte de utilizar armas y técnicas de modos no convencionales, el arte de engañar y confundir al enemigo por medio de trucos y estrategias, el arte de recopilar y gestionar información para descubrir y aprovechar aperturas para lograr la victoria, el arte de cultivar la flexibilidad y la fuerza por medio de la resistencia y la resiliencia, el arte de la observación y la adaptabilidad, el arte de la ocultación y del disfraz, el arte de disciplinar cuerpo y mente a niveles inconmensurables para vivir en armonía.

La esencia de todo arte marcial es la autoprotección y la prevención del peligro. El ninjutsu encarna la máxima expresión de la autoprotección por medio del entrenamiento marcial, en tanto que este arte está enfocado a proteger física y mentalmente. El ninja persevera, sobrevive y prevalece sobre todo lo que le pueda ser nocivo.

El carácter japonés nin (忍) puede ser desglosado e interpretado de diferentes maneras: Por un lado, comporta someter el propio ego al filo de la espada; mantener un espíritu atento a uno mismo y a su entorno manteniéndose resiliente ante los infortunios. Una interpretación alternativa sería que el adepto cultiva un tipo de prácticas que le llevan a “pulir” su determinación como el filo de una espada; convirtiéndose el cuerpo en la herramienta de expresión de ese trabajo.

El ninpô como doctrina hace referencia a la norma que gobierna la autodisciplina, la resiliencia y la perseverancia en toda situación y contra toda adversidad, además de una aproximación pragmática al combate enfocado a la supervivencia.

Para resumir, podemos decir que el ninjutsu engloba técnicas de supervivencia y adaptabilidad que permiten responder a situaciones de peligro, así como hacer frente a los retos e incertidumbres de la vida. Con una motivación y actitud adecuadas, el estudio de las técnicas de combate aporta numerosos beneficios físicos y psicológicos al practicante.

Bibliografía:

  • Adams, A. (2005). Ninja: The invisible asesinos. Black Belt Books. (Obra original publicada 1970).
  • Hatsumi, M. (1981). Ninjutsu: History and Tradition. Unique Publications.
  • Hatsumi, M. (2018). Sengoku Ninpo Zukan. Barcelona: Shinden Ediciones. (Obra original publicada 1978).
  • Sawyer, R. D. (1993). The Seven Military Classics of Ancient China: Wu Ching Chi Shu. Basic Books.
  • Meunier, S. (2009). Kiso No Kaizen, Source of Constant Improvement. Editor desconocido.
  • Junqueras, U., Madrid, D., Martínez, G., i Pitarch, P. (2011). Historia de Japón. Editorial UOC.
  • Zoughari, K. (2003). Ninpô: Ninjutsu, El ombre de la lumière. Guy Trédaniel Editor.
  • Zoughari, K. (2010). The Ninja: Anciente Shadow Warriors of Japan (The Secret History of Ninjutsu). Tuttle Publishing.

Bujinkan Dôjô

¿Qué es la Bujinkan?

La Bujinkan es una organización internacional fundada por el maestro Hatsumi Masaaki que engloba 9 escuelas tradicionales de artes marciales. El maestro Hatsumi fue el único heredero de la transmisión de estas escuelas de la mano del maestro Takamatsu Toshitsugu:

  • Gyokko-ryū Kosshijutsu (玉虎流骨指術)
  • Kotō-ryū Koppōjutsu (虎倒流骨法術)
  • Shinden Fudō-ryū Dakentaijutsu (神伝不動流打拳体術)
  • Takagi Yōshin-ryū Jūtaijutsu (高木揚心流柔体術)
  • Kuki Shinden-ryū Happō Bikenjutsu (九鬼神伝流八法秘剣術)
  • Gikan-ryū Koppōjutsu (義鑑流骨法術)
  • Togakure-ryū Ninpō (戸隠流忍法)
  • Gyokushin-ryū Ninpō (玉心流忍法)
  • Kumogakure-ryū Ninpō (雲隠流忍法)

Aunque se utilicen términos diferentes para describir las disciplinas de las escuelas (kosshijutsu, koppôjutsu, jûtaijutsu…), todos estos conceptos, con sus matices, hacen alusión a cualidades comunes de la práctica de todas ellas, que quedan enmarcadas dentro del ninjutsu.

En la actualidad, estas 9 tradiciones marciales han sido depositadas por el maestro Hatsumi en manos de diferentes maestros que ostentan el título de sôke (cabeza de familia) de una u otra escuela.

En nuestro dôjô estudiamos principalmente bajo la línea del maestro Ishizuka, actual sôke de la escuela Gyokko (una de las más antiguas de Bujinkan, con un legado de más de 800 años), y del dai shihan Renan Perpinyà, uno de los primeros instructores de la península y alumno directo de Ishizuka sensei.

La práctica del kosshijutsu de la Gyokko-ryû permite construir los cimientos de una ciencia corporal de combate integradora y, a la vez, abre las puertas a poder desarrollar los matices técnicos requeridos por otras escuelas.

Normas

La Guía para la Admisión en la Bujinkan recoge que sólo podrán ser admitidas las personas que acepten y estén dispuestas a seguir las siguientes normas:

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  1. Leer atentamente todos y cada uno de estos preceptos y estar de acuerdo con todos ellos.
  2. Sólo podrán ser miembros aquellas personas que hayan demostrado poseer una integridad absoluta y un verdadero autocontrol como personas.
  3. Se podrá requerir un certificado médico y podrán ser excluidas aquellas personas que presenten condiciones físicas o psíquicas graves que pudieran suponer un peligro para uno mismo o para el resto de estudiantes.
  4. No se admitirá a personas con comportamientos criminales o delictivos.
  5. Todas aquellas personas que no obedezcan a las doctrinas de la Bujinkan o que cometan actos considerados como vergonzosos serán expulsadas.
  1. Sólo podrán ser admitidas aquellas personas que eviten comprometer o enjuiciar a la Bujinkan en relación con los accidentes que pudieran derivarse del entrenamiento, tanto dentro del dôjô como en cualquier otro lugar. Éste es un punto extremadamente importante, ya que los accidentes son inherentes a la práctica misma de las artes marciales. Las personas que no comprendan ese hecho significativo no podrán ser admitidas. La Bujinkan Dôjô no se hace responsable de los accidentes que puedan ocurrir durante el entrenamiento, con independencia del lugar o país.

  2. Las personas que accedan a ser miembros de la Bujinkan tendrán que tener en vigor las licencias que se puedan exigir. El poder y la virtud del guerrero se encuentran afianzados por la lealtad, el respeto y el amor entre amigos de las artes marciales.

  3. La tradición de la Bujinkan nos enseña la universalidad de la naturaleza y la vida del ser humano, siendo ésta la meta de las artes marciales que debe iluminarnos en la comprensión de los misterios existentes. Debemos aprender que el secreto del taijutsu se encuentra en los cimientos de la paz. Si estudias esto, caminarás por la verdadera senda del corazón inamovible, del espíritu inmutable.

  4. El entrenamiento inicial comienza con el taijutsu.

  5. El sistema de grados comienza con los niveles Kyû (principiantes) y después existen hasta 15 grados Dan.

La Bujinkan Dôjô se ha convertido, en su naturaleza, cada vez más internacional. Como buyû (amigos de armas), debemos respetarnos mutuamente y trabajar juntos para no crear más tabúes, poniendo por delante nuestro corazón de artista marcial y otorgando importancia a los verdaderos objetivos de las artes marciales. Sólo así conseguiremos convertirnos en personas llenas de virtudes fundamentales.

Todo el mundo que no respete las normas expuestas, será expulsado.